Mucho se ha escrito
de los artistas que han luchado o navegado con una enfermedad
mental.
Es reconocido el caso de Vincent Van Gogh, entre muchos otros, un artista que sufrió enormemente y el cual era capaz de representar esos estados mentales a través de su pincel.
Es reconocido el caso de Vincent Van Gogh, entre muchos otros, un artista que sufrió enormemente y el cual era capaz de representar esos estados mentales a través de su pincel.
Es ciertamente
reciente el poder hablar del arte como expresión del subconsciente,
si bien, siempre ha estado ahí, no fue hasta los inicios del
psicoanálisis que se pusiera sobre la mesa.
Han habido grandes científicos y filósofos tratando el tema del subconsciente y su
expresión artística como medio curativo para la mente. Pero no fue
fácil calar en los “sanatorios mentales” de la época, aunque ya
algunos psiquiatras empezaron a interesarse por ello.
Nise da Silveira, a
día de hoy, sigue siendo en Europa una gran desconocida, ella fue
una de las valiosas personas dentro del campo de la psiquiatría que
eligieron poner al arte del lado de la terapia mental.
Quizás porque en
ella convivían dos “estigmas” para la elitista sociedad del
saber europeo de su época no ha sido lo suficientemente reconocida
en nuestro país: Era mujer y latinoamericana.
Una mujer de extremada cultura y claramente de altas capacidades, no sólo intelectuales sino también de la creatividad y empatía con otros seres humanos y no humanos.
Una mujer de extremada cultura y claramente de altas capacidades, no sólo intelectuales sino también de la creatividad y empatía con otros seres humanos y no humanos.
Ésto le facilitó
llevar a su trabajo en El Área Ocupacional de un ‘Manicomio
brasileño’, una propia configuración de los estudios de Jung
sobre el subconsciente y como podía usarse como terapia para sanar
la enfermedad mental. Como el propio cuerpo, consciente de su
dolencia, podía usarlo para autocurarse. _ ¿Por qué propia? ¿No
sólo trabajo lo leído?.- Puso en práctica varias terapias, gracias
también a su punto de vista femenino que llevó una lectura
diferente, aceptando más lo emocional en el campo de la ciencia, la
necesidad del amor como sanador.
Introdujo el taller
de arte, la terapia con animales, las salidas al campo, todo ello,
aderezado por su
propio conocimiento
y relación como mujer y psiquiatra con su entorno social y el propio
entorno en el que desenvolvía su trabajo, de enfermos mentales, los
marginados y marginadas no sólo por la sociedad, sino a veces por
las mismas familias, que no son capaces de mantenerse a flote ellas
mismas junto a una persona con ciertas necesidades especiales y por
tanto, se alejan de ellas, dejándolas sumidas en la más triste
soledad.
Ahí, de esa soledad
e incomunicación, aparece el arte, el lenguaje visual.
Primero, como reflejo y expresión de un mundo interior que está roto, después, a través de formas abstractas totalmente libres (Nise da Silveira, hacía total hincapié en no dirigir las pinturas o esculturas de los artistas en tratamiento), el arte va fluyendo y da esa capacidad de querer decir-contar algo con él surgen rasgos figurativos que cuentan no sólo como ven el mundo, sino también, retazos de la historia de esas personas.
Primero, como reflejo y expresión de un mundo interior que está roto, después, a través de formas abstractas totalmente libres (Nise da Silveira, hacía total hincapié en no dirigir las pinturas o esculturas de los artistas en tratamiento), el arte va fluyendo y da esa capacidad de querer decir-contar algo con él surgen rasgos figurativos que cuentan no sólo como ven el mundo, sino también, retazos de la historia de esas personas.
Entonces, podemos
hablar, de que la psiquiatra valoraba como forma de expresión artística la total libertad del subconsciente y su expresión a
través de cualquier forma de lenguaje artístico. Al contrario de lo
que se hizo en Europa, durante la segunda Guerra Mundial, en que el
arte menos figurativo fue declarado ‘Arte Degenerado’ y alejado
de los circuitos artísticos, e aquí, otra vez la marginación del
que se expresa de forma diferente, y de aquellas aguas estos lodos,
en los que en Europa, tristemente podemos encontrar la cerrazón
todavía hacia todo tipo de arte que no desprenda ciertos niveles de
realismo.
Por eso hoy, he
querido hablaros de esta mujer, porque creo que merece mayor
reconocimiento, poner en valor su trabajo presente hasta hoy en todo
centro que pretenda subsanar el dolor en algunas personas sea cual
sea su situación.
Nise da Silveira, trabajaba como psiquiatra, pero también fue un genio sin ser ella la que usara el pincel, si fue la que bendijo los pinceles y las manos de esos artistas degenerados; impresionistas, abstractos, expresionistas y conceptuales. Quien rescató a mentes artísticas de la incomunicación.
Nise da Silveira, trabajaba como psiquiatra, pero también fue un genio sin ser ella la que usara el pincel, si fue la que bendijo los pinceles y las manos de esos artistas degenerados; impresionistas, abstractos, expresionistas y conceptuales. Quien rescató a mentes artísticas de la incomunicación.



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